El dolor por la ausencia estará ahí, pero aprendamos a recordar desde la gratitud y la paz.
El duelo es un camino natural, pero muchas veces la presión del entorno o nuestras propias exigencias nos hacen creer que debemos «superarlo» rápido. Hace unos días, en nuestro webinar: Cerrar ciclos no es olvidar, dedicado al bienestar emocional, los especialistas Fernando y Amelia Esparza nos guiaron a través de una perspectiva tanatológica para comprender que el cierre consciente es, ante todo, un proceso para recuperar la paz.
Para avanzar, primero debemos derribar algunos mitos comunes que suelen transformarse en obstáculos:
Aceptar no es estar de acuerdo
Aceptar una pérdida no significa que te agrade la nueva realidad, sino reconocer que no se puede cambiar.
Resistirse a lo inevitable solo genera un sufrimiento prolongado.
Cuando dejas de pelear con la realidad, la mente encuentra el espacio que necesita para empezar a sanar.
Construyendo un camino de serenidad
Un cierre saludable no exige olvidar. Sanar es sanar la herida, no borrar la historia. Los expertos nos invitan a implementar pequeñas acciones con un alto sentido de paz:
● Respeta tu propio ritmo: No cedas a la presión externa del «ya supéralo». El duelo requiere tiempo y cada persona tiene su propia primavera para florecer de nuevo.
● Apóyate en tu red: Identifica con claridad quiénes son esas personas con las que puedes contar para hablar sin filtros, recibir un consejo o simplemente contener un abrazo.
● Cambia la perspectiva: Cuando sientas que te abruman las preguntas sin respuesta, dale un giro a tu mente: ¿Con quién cuento hoy para hacer frente a esto? y ¿Qué hermosos aprendizajes me dejó su vida?



